Por Cáceres de trecho en trecho

Libros, lecturas y reseñas

Merche Miranda Martín

Por Cáceres de trecho en trecho

Nadie mejor que Víctor Chamorro como guía de nuestra tierra Extremadura allá por el año de 1981. Nos presenta y nos muestra la tierra que pisamos, la gran desconocida, la verde oliva, a espaldas de Castilla. Un recorrido por nuestros pueblos, por su historia, por sus costumbres, por sus paisajes. Lo comienza en Hervás, adentrándonos en el barrio judío donde la imaginación nos devuelve al Medievo. Las Hurdes, la tierra sin tierra que se cuelga de vaguadas y montes, el imperio del agua y la pizarra. Granadilla, que fuera Granada hasta que la conquista de la actual Granada andaluza le robara el nombre. El valle del Jerte desde el Puerto de Tornavacas, el jardín de los cerezos, con su flor nevada hasta volverse loca de puro rojo. Plasencia, ciudad de realengo, que nació como sede episcopal, libre por irreverente, verde por el abrazo del Jerte que la mece. Hacia Coria, parada obligada en Montehermoso, cuyo gorro totémico y ancestral es símbolo de nuestra Extremadura. Ya en Coria, se alza uno de los recintos amurallados mejor conservados. Su plato fuerte, la Catedral, entre gótica y plateresca, en cuyo interior guarda su reliquia más preciada: el mantel de la Santa Cena. Y un festejo popular que se pierde en la niebla de los tiempos, el toro de Coria, para su regocijo. La Vera en el Valle del Tiétar, es la antología de la curva bordeando la Sierra hacia la vertiente de Gredos. Destaca su parador del Castillo de Jarandilla con su puente levadizo. Llegamos a Yuste, donde Carlos V vino a morir en el año de 1558. Y En Cáceres, capital de la provincia, hallamos el Conjunto arquitectónico más importante de Europa por todo lo que entraña, porque en su sencillo paseo silencioso se te alerta en apenas algún detalle o en el lienzo de su muralla, de los distintos periodos históricos desde Roma hasta el Renacimiento, pasando por el Románico, el Gótico o el Múdejar, como un pespunte, adornando las calles repletas de casas solariegas y palacios de estirpes que anhelaron una vida eterna, con sus torres desmochadas por orden de la Reina Isabel la Católica contra la nobleza respondona.

Toca visitar Trujillo, que cumplió sobradamente con la Historia y en cuya plaza emblemática se alza la estatua de Pizarro, o no, quizá sea la estatua de Hernán Cortés. Ciertamente, no está del todo claro. Os invito a investigar el porqué.

Y por fin Guadalupe, donde todo gira en torno al Monasterio y a su Virgen morena, Patrona de Extremadura y de la Hispanidad.

Y de tanto en tanto, mención de artistas, Morales, Zurbarán, Barjola y Juan Carrillo. Con un canto a nuestro poeta por excelencia, Gabriel y Galán. Y una invitación a nuestro Parque Nacional de Monfragüe, vergel de flora y fauna inigualable, a nuestros festejos, a nuestra gastronomía. Mucho por ver, mucho por conocer, mucho por disfrutar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *