Monago en la encrucijada

 Miguel Coque Durán

Desde una posición ya no de izquierdas sino de supervivencia para nuestra comunidad, hay que celebrar que PSOE y PODEMOS lleguen a un acuerdo presupuestario para el 2018. Al PSOE no le hacía ningún bien unos Presupuestos apoyados por los populares con la pose del “perdonavidas” de Monago y su tacticismo tan patéticamente telegrafiado como los pases de Prosinecky. A PODEMOS, les da coherencia y pragmatismo reclamado por los suyos. Un tercer presupuesto sin escribir negro sobre blanco era suicida y un “chorreo” de perdida de expectativas electorales. Y ese camino ya fue recorrido por IU.

El valor de la colaboración PSOE-PODEMOS, por otro lado, en el contexto nacional puede facilitar una cultura de alianzas más que necesarias para expulsar de una vez por todas a Rajoy de la Moncloa. Él y su partido se han convertido en auténticos catalizadores de la degradación moral, política y económica de España. Si dos fuerzas, que se dicen de izquierdas, aún no han percibido que sin sus alianzas electorales seguirán siendo inútiles, este país quedará sumido en un pestilente lodazal y entonces si que asistiremos a una ruptura total de nuestra nación.

Que a Monago le interesara alejarse de Vara para marcar las diferencias es evidente, que pueda sacarle partido es harina de otro costal. Y ahí está su encrucijada; volver a ser el que fue no cuela, hacer un juego de transformismo es para políticos con muchos “Ivanes” y a él se le acabó la capacidad de sorprender. Su enmienda a la totalidad de los Presupuestos extremeños no deja de ser la sinergia del “ganduleo” del capataz de Rajoy en estos dos últimos años. Su alguacilillo, el “traxpolador” de Manzano, es todo un anuncio de su incapacidad, con discursos a la altura de políticos sin profesión a la búsqueda de historias ya conocidas. Quedó tan extenuado, durante su presidencia de Extremadura, en la fabricación de “paridas” que le recomendaron desaparecer del mapa para que descansáramos de sus estridencias inútiles y nos olvidásemos de sus estrepitosos fracasos.

Me pregunto cual será el relato de un político que quemó todas sus naves en su perdida legislatura. Ni tendrá el efecto de ser un desconocido, porque está más que “catáo”,  ni gozará del abrigo de un partido a favor de corriente en el resto del estado y donde definitivamente puede que el efecto Ciudadanos en comunidades como Cataluña le termine por jugar una mala pasada. Me consta que le quedan pocos amigos, que nunca hizo, aunque siempre tendrá a su “consejería de prensa y propaganda” con David Vigario y Lola Izquierdo.  A Monago, no le salva ya ni un “tren eléctrico” para 2020, ni ser un lector empedernido de Murakami.

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