La parálisis del análisis

Hacer como que hacen, figurines sobre todo y decir como si dijeran algo, son las  tres mascaradas propias de los oportunistas y chantajistas de Estado que deberíamos identificar de inmediato en los personajes de este guiñol político español, siempre demandando postergar a una contemporánea situación resolutiva inalcanzable. El enredo como vehículo y sus cobardías acomodadas como pasajeros en sus insidiosos discurso locuaces. El no va más! del colmo de la estupidez aquí representado, y el pueblo español pagando la fiesta de palacio por esa misma cobardía. Unos y otros paralizados por el análisis de la situación generada por premisas falsas: falsa Constitución, malas leyes, trucados datos, engaños y traiciones esperando qué?. ¿Qué cabe esperar de una falta de voluntad asistida por una mentalidad mezquina?. Esperar. Esperar que la vela menor mueva toneladas sin apenas viento y la mayor arriada, dormida como marmota en invierno. El Gobierno desistiendo, los Jueces gobernado, el Constitucional legislando y los “disputados” bronqueándose haciendo con que hacen. Para ser un país pretendidamente moderno la verdad es que no cabe un traidor más. Se han atrincherado en las instituciones protegidos por una maraña de procedimientos a cada cual más enrevesado y antidemocratico. Ninguna, ninguna reflexión sobre lo perverso de nuestro Marco Normativo -cuna de todos los conflictos- saldrá de sus bocas ni aflorará en sus pensamientos porque están vacíos de tanta  autocomplacencia y engreimiento.  La partitocrácia aúpa a sus peones en las cómodas posiciones salariales para ser solo palmeros de sus jefes. Líderes les llaman algunos, pero el idioma español es más precioso y preciso: tiranos del consenso es más honesto. Un jefe, un séquito y un ejército de dóciles influyentes sin personalidad política alguna, anclados en la parálisis del análisis de sus propias responsabilidades y actores en este guiñol sin guión, aburriendo con su perorata mediática a todas horas. – ¡Con lo entretenido y
practico que es el disenso!!. Un Decreto Ley, o un 116 de la propia Contra Constitución avalado previamente por la Nación Española, es más saludable que la enfermiza cantinela de este pesado pasado que no acaba de pasar y todo porque todos saben que el primero que se mueva en cualquier disentido perderá poder e influencias, vamos!, sus fluidos existenciales. ¿Pero, y la Nación? ¿Y los españoles?. No estamos en su lista de prioridades más que de cuando en cuando, de elecciones en elecciones. Saben que somos el poder latente pero desconocen cuales son los catalizadores de nuestra revuelta cívica pero uno de ellos es sin duda su inacción, su parálisis. La sociedad civil  española ya ha asomado la patita y emergen por toda España otras organizaciones civiles, “….el cocido está a punto de hervir”,  y estos paralíticos de mente siguen jugando al consenso para calmar la aguas hasta hacerla seguras para tipos malnacidos por cobardes. ¿Que hacen encumbrados en el Estados si su dignidad es rastrera por traidora?
ábu
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