Medallero extremeño (1º)

Medallero extremeño (1º)

Vaya por delante que hoy escribo desde mi condición de bimedallista de Extremadura. ¿Cómo?, se preguntarán. Bimelladista, sí, porque como donante de sangre ostento, en compañía de otros, una, y como donante de órganos, tampoco en solitario, la segunda. Me resta una tercera que espero no tardar en colgarme: la concedida a los donantes de médula ósea, que ha de ser la última pues ya no me queda más que dar a esta tierra que no sea el ahorro para que mis hijos pagen el impuesto de sucesiones. En fin, mucha medalla.

Y digo por delante, porque comienza aquí una pequeña serie de entradas a mi bitácora que sobre la Medalla de Extremadura quiero escribir centrandome fundamentalmente en la última de las concesiones y en otra que ha de terciarse.

No tiene la Junta –tampoco lo tuvo el Gobierno– de Extremadura el detalle de hacer públicos los candidatos a la más alta distinción. Tampoco los méritos de los candidatos, ni los orígenes de las propuestas, ni la nómina de adhesiones de cada cual. Sus razones tendrán. ¿Alto secreto regional?

Cuando se hizo pública la lista de medallistas de la edición de 2017 comenzó un baile mediático en torno a dos de ellos. De una parte, el Colegio San José de Villafranca de los Barros, y de otra, Pepe Extremadura.

Dejo más adelante –pues hay lectura en curso– el asunto del Colegio y escribo ahora del otro.

Quizá haya habido alguna reacción más a la concesión de la Medalla a José Ronsiro Pedro (Pepe Extremadura). Sinceramente lo desconozco. De la que sí sé es de la esta medalla ha provocado en el poeta Álvaro Valverde.

Mostró el vate placentino en La Medalla su discrepancia con la concedida al Colegio jesuítico y se desahogó con la otorgada al “artista” Pepe Extremadura.

Parece que inocentemente, Valverde instigó al Ayuntamiento placentino a solicitar medalla para el extremeño y vecino de “La perla”, Gonzalo Hidalgo Bayal, y que cuando se hizo pública la lista de galardonados, Gonzalo no estaba en ella pero sí Pepe Extremadura. Escribió Álvaro: [..] “Más grave me parece que se le haya concedido el galardón a Pepe Extremadura. Con todo respeto (a la persona), me parece de chiste. Hay comparaciones odiosas, sí, e indignantes, como hace al caso. Bueno, la comparación es, en rigor, imposible. Iba a decir que esta Medalla al señor Extremadura jugaba en el terreno artístico, pero me he arrepentido al instante. Por lo mismo. ¿De qué arte hablamos? Ni musical ni literario, por mucho que este hombre haya musicado, o así, versos de Gabriel y Galán y de Chamizo. De vergüenza, sin duda. Ya sabíamos que el crédito de estas Medallas era escaso, ahora…”

Supongo que no debió parecerle suficiente a Álvaro, ni en argumentos ni en difusión, lo expresado en su blog, pues en HOY publicó el artículo ¿Cuándo se jodió la cultura en Extremadura?

En él escribe y escribe contra esto, contra lo otro; contra éste y aquel, y como “prueba definitiva” de la “triste deriva” de la cultura a la que se venía refiriendo, embistió de nuevo contra la entrega de “una de nuestras devaluadas Medallas” a Pepe Extremadura.

Tuvo, o al menos eso creo yo, réplica el citado artículo, pero de eso hablaremos otro día, ahora sólo queda escribir: Continuará…

 

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