BOLARDOS, PILONAS, JARDINERAS…

 La Calle del Rey es una de las vías más emblemáticas de la ciudad de Plasencia, tiene como característica principal que comunica una de las zonas más importantes desde el punto de vista educativo-cultural (Teatro Alcázar, Auditorio de Santa Ana, UNED, EOI) con la Plaza Mayor centro neurálgico de la capital del norte de Extremadura.

 

BOLARDOS, PILONAS, JARDINERAS Y OTROS CACHIVACHES

Una de las consecuencias del atentado yihadista de Barcelona (España), ha sido la colocación de obstáculos en muchas ciudades españolas para evitar que se puedan utilizar vehículos como armas contra la población civil. Naturalmente estos obstáculos se ubican en zonas habitualmente muy transitadas o donde se va a realizar alguna actividad que vaya a congregar a mucha gente. Todas las medidas que se tomen para evitar atentados de esa pandilla de descerebrados bienvenidas sean, aunque, no hay que olvidarse, que es muy difícil luchar contra “hijoputas” que están abducidos por un fervor enfermizo y que, al contrario que los cobardones etarras, están deseando irse al paraíso por la vía rápida. Así pues, no hay ayuntamiento que se precie que no se haya planteado colocar bolardos, pilonas o jardineras pues, nadie está libre de que algunos “moritos cachondos”, agarren cualquier tipo de vehículo y se lancen contra el personal al grito de ¡Alá es grande!  preparando una escabechina.

En algunos municipios, esta fiebre “bolardista” está tomando derroteros que se podrían considerar hasta cómicos si no fuera por el tema del que se trata. Es cierto que ningún lugar de Europa, y quizás del mundo, está ahora mismo libre de la posibilidad de un atentado de estos hijos de camella sifilítica, pero no es menos cierto que, simplemente por su repercusión mediática, es bastante más probable que se realicen en grandes ciudades o en lugares emblemáticos que en pequeñas ciudades o pueblos. También, lógicamente, persiguen realizar el mayor daño posible y dejar cuantas más víctimas mejor. Y, por último, pasan más desapercibidos en grandes urbes donde su presencia ya no extraña a nadie que en lugares donde no se les acostumbra a ver.

En Extremadura algunas ciudades en previsión, Dios no lo quiera, de algún atentado con vehículos, han puesto o están estudiando la posibilidad de poner mobiliario urbano disuasorio en zonas que consideran que podrían ser objetivo de estos hijos de Satanás. El problema es que estos cachivaches, colocados en según qué lugares, pueden llegar a ser un incordio para vecinos, comerciantes, hosteleros o visitantes. Cortar calles al tráfico, impidiendo el acceso a los vecinos a cocheras y domicilios e impedir la carga y descarga de comerciantes y hosteleros, en previsión de un posible atentado, es como matar moscas a cañonazos. Otra cosa distinta es que, cuando por una fiesta local u otro acontecimiento se prevea que va a haber una gran multitud en la vía pública, se corte el tráfico rodado de forma circunstancial y cuando la situación lo requiera.

En Plasencia, según publicaba el otro día la prensa regional, nuestros munícipes se estaban planteando “bolardear” la calle del Rey en previsión de posibles atentados. Esta medida, salvo que nuestras fuerzas vivas hayan recibido algún soplo de la Interpol, la CIA, el MI6, el CNI u otro organismo policial, carece de razones que motiven esta actuación. Cualquiera que conozca la ciudad de Plasencia sabe que esta calle, aun siendo muy emblemática, no es la más transitada, ni la más comercial, ni la más turística, salvo en casos puntuales y, que el acceso a la Plaza Mayor, si este es el objetivo terrorista, con vehículo se puede realizar desde otras seis calles sin contar los accesos a San Martín y a San Esteban. Eso sí, si nuestros sesudos munícipes están convencidos que los posibles terroristas no se meterían por dirección prohibida, entonces la cosa cambia y el número de accesos es de tres calles. Claro que siempre podemos “bolardear” todo el centro de la ciudad e incluso colocar grandes, altas y pesadas jardineras alrededor de las terrazas de la plaza que, a la vez de proteger, harían bonito y darían algo de frescor.

Creo que, ante un asunto tan serio como este, no se pueden tomar medidas de cara a la galería que lo único que van a conseguir es fastidiar a los ciudadanos que, en lo referente al centro de la ciudad de Plasencia, bastante soportan entre la contaminación acústica, el vandalismo y la falta de aparcamiento.

Una de las cosas por las que estoy de acuerdo en que se limiten los mandatos de los políticos, no sólo del presidente del gobierno, es porque cuando se les acaban las ideas (algunos casi al momento), empiezan a funcionar a base de ocurrencias y eso es peligrosísimo.

Damián Beneyto

3 thoughts on “BOLARDOS, PILONAS, JARDINERAS…”

  1. Artículo racista y grosero, además de «sin sustancia» Sobra este articulista, mal escritor, del periódico.

  2. Muy señor mio: Está usted en su perfecto derecho a no gustarle mi parrafada, pero de ahí a llamarme racista y grosero hay mucha diferencia. Si llamo a los terroristas yihadistas hijoputas y hijos de camellas sifilíticas es con todas las de la ley y a conciencia. Es lo menos que se puede llamar a quien se dedica a matar indiscriminadamente a gente inocente en nombre de Alá. Supongo que a usted eso no le debe preocupar mucho y lo mismo está de acuerdo con la Yihad y con la Sharía, allá usted. No sé si se llama Arsenio Iglesias o es sólo un apodo del que fue un gran entrenador del Deportivo de La Coruña, sea como sea acepto su crítica pero no la comparto y además usted de Plasencia sabe poquito, muy poquito. Un saludo.

  3. Corrección al texto anterior: Donde digo hijoputas y hijos de camellas sifilíticas quiero decir hijoputas e hijos de camellas sifilíticas, lapsus linguae.

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